| Tizana / La Vega Central - ¡A luquita el daño! |
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| Escrito por Alejandro González | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Jueves 28 de Enero de 2010 13:05 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Producido por TÓCAME EN LA CALLE
Son casi la una de la tarde y los Tizana parten con “Funeral”. La gente comienza de a poco a acercarse a la banda y mientras suenan los tambores las patitas del público se mueven solas. Un par de feriantes no se aguanta y salen a bailar frente a la cámara. Cuando derepente ¡Sorpresa! El hombre del perfecto italiano, que hace un rato daba la lata, aparece en medio de Tizana e interpreta un exótico baile, con flexiones incluidas, que hacen reír a todo el público que ya rodea a la banda y la sigue en su recorrido por la feria. Los gritos, los celulares, las radios y lo que suena por las pequeñas teles de los locales de la Vega incomodan a Paz y nos repite una y otra vez que deberíamos pedir que se apaguen. Nos miramos entre todos y ante la impavidez, es ella misma la que decide ir a conversar con el dueño de un puesto lleno de naranjas.
“¿Podría bajarle a la tele amigo? Estamos filmando un video“, le dice Paz. El feriante la queda mirando, con cara de no mucha amistad, y le dice que no va a bajar nada porque están a punto de empezar las noticias. Ante la negativa del hombre de las naranjas debemos, entonces, seguir grabando. Lo bullicioso será parte del recorrido, sino, claro, no sería la Vega Central. Comienza a sonar “Por la veredita alegre” y la gente sigue con atención el recorrido de los músicos. Entre carretas con frutas, pozas de agua y radios sonando a todo volumen la banda avanza por los pasillos. Ahora son los mismos clientes de la Vega, quienes comienzan a bailar y participar de la caravana que lleva Tizana.
Algunos preguntan en qué canal va salir esto y dos señoras cargadas de bolsas con frutas llaman a alguien por su celular y preguntan si “¿está saliendo en la tele esto?” No contentas con eso, apenas cuelgan, aprovechándose de la tecnología de sus celulares grabaron en ellos la fiesta que los Tizana ya tenían casi lista entre sandías y melones. ¡A luquita el Daño! ¡A luquita el Daño! Gritan los Tizana y la fiesta ya se armó. Un travesti y una mujer que caminan de la mano por los pasillos no pueden evitar bailar y con cabaréticas coreografías se adueñan de la cámara y de la humanidad del percusionista (y también del camarógrafo), quien es prácticamente violado por la improvisada bailarina.
El recorrido se hace complicado, recorremos los pasillos más estrechos y aunque la gente baila y se une a la fiesta de los Tizana, hay otros que no se inmutan y pasan por el lado, preocupados por cualquier otra cosa. Claro, era hora de almuerzo y se tenía que llegar a hervir las verduritas. Son casi las dos de la tarde y la banda toca el último tema. Están exhaustos. Alejandro invita a todos un mote con huesillo para capear la sed y la caña. Paz sigue tocando su guitarra e improvisadamente sale otra canción. Los demás solo la siguen. Ahora es gente del otro lado de la Vega la que se acerca para ver a Tizana. Carniceros, gente de la pescadería y de alimentos de mascotas aplauden entusiasmados y vociferan de a poco gritos y piropos para la vocalista. Un par de niños se acerca al puesto y miran pegados la que va ser la última canción de la banda en la Vega.
El sol pega fuerte, hay cerca de 33 grados ¿Vamos?, dice Paz. El sueño la mata, quiere dormir ya. Es hora de despedirse.
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