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En una época en que es una proeza forjar una carrera musical, porque ya desde la década de los sesenta rockeros pioneros, con propuestas emergentes se vieron obstaculizados a la hora de dar a conocer al público una nueva propuesta musical.
Construir un equipo, reclutar a personas comprometidas y tener una constancia, se ha tornado hoy en día un eterno desafío para las agrupaciones emergentes, y es en esa batalla en la que se han visto envueltos Los Cracks, una agrupación de músicos comprometidos, que a través de una auto producción intentan abrirse un camino en la escena local independiente, enfrentando con constancia y paciencia la competencia.
Si bien parte del estilo de los singles de Los Cracks reflejan atisbos de sicodelia, y algunas reminiscencias de rock y pop, como es el caso de “Alguien”, o la canción “El Otro”, estos rockeros han debido encontrarse a si mismos, en una carrera difícil de enfrentar, más aún si se persigue cimentar un camino musical definitivo, no sólo por el hecho de la incorporar melodías “ritmos precisos y equilibrados”, si no por un tema que va más allá, y que se define al momento de intentar ser músicos ajenos a protagonismos, ajenos a lo comercial, pero sin dejar de ser partícipes de la escena musical.
Y es que el secreto de la lenta escalada de Los Cracks -que en algún momento han sido comparados con Los Tres- está en la forma en que sus integrantes desarrollan y enfocan su roles musicales dentro de la banda. Y es frente a este desafío, que este disco da la sensación de que estar apostando por el registro de arreglos, por componer no sólo desde lo visceral, si no desde la seducción que genera el dejarse llevar al momento de idear una nueva propuesta musical.
“Quiero Que”, “Para Que Puedas Volver”, “El Occiso” y “Al Revés”; son algunas de las creaciones que están dentro de este trabajo musical, una grabación independiente y netamente autogestionada en la cual Los Cracks confirman y superan lo que en sus singles se esboza como parte de una simple proyección.
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