|

Mauricio Castillo dejó hace tiempo de ser un secreto a voces y su historia ya parece una leyenda: nació en San Antonio, vivió como ermitaño en el bosque, recolectó monedas en los diversos bares de Valparaíso hasta que conoció a Manuel García. Gracias a él, llegó a la ciudad. Desde entonces no ha parado de tocar, sus shows se agotan con anticipación y muchos, muchos, creen que es la voz del nuevo canto chileno, que estamos en presencia de algo grande, cercano a Víctor Jara, a Violeta Parra. Un hito indeleble de nuestra generación.
Por esta razón, "Que salgan los dragones" no es un disco más. Y, a su vez, puede ser el disco que muchos no esperaban. Eso ha generado sorpresa e impacto. Son 11 canciones, de las cuales, y perdonen los más fieles si me equivoco, sólo 3 se conocían. El resto, todas nuevas. Sabrás a Tiempo
Estamos en presencia de un viaje sin vuelta. El comienzo, con la canción que da el nombre al disco, te deja inmóvil, concentrado y estático. Un sonido que te quema. Un manifiesto para la limpieza de los nuestros. Es, tal vez, la visión más cercana de como Chinoy ve el mundo. El suyo y el nuestro. Que se necesitan cosas imposibles, como los dragones, para recuperar el confort social. Punk y poesía. Combinación letal.
"Klara", el primer single, es una canción de amor, que se bifurca entre la enfermedad del exterior y la tranquilidad del interior. La canción está dedicada a su novia sueca y suena bella con la sutilidad del cello. El disco avanza luego con la prosa apresurada de "Llegaste de flor", el espíritu de niño reflejado en "Leandro", la prostituta de puerto en "María de la Paz", el aguante eterno de "Solo resistir" y el hambre de lucha de "Sal fuera". Historias entonadas con una guitarra que suena furibunda, pero también delicada. Una marejada de sentimientos, un barco a la deriva. El puerto, de noche y de día.
En la recta final, "Sabrás a tiempo", un folk de muñeca rápida; "Es rápido el sentido" y "Levito". Pasados 1:45 del final, aparece "Lo Animado", una canción desnuda, que deja de lado la guitarra y se concentra sólo en la voz de Chinoy amparada por un piano. Éstas últimas son composiciones relativas a la muerte, al paso al más allá, a lo que queda y lo que se va. Sentimientos de despedida más que de bienvenida.
Un detalle, un buen disco no siempre coincide con un buen arte. En este sentido, la carátula parece sacada de “Dragon Ball Z”, con un Chinoy que emerge desde nubes oscuras cual Dios Oriental. Lamentablemente, deja mucho que desear. Un aspecto que no se complementa con la buena factura musical del disco.
Y para que muchos no se sorprendan, según nos contó Rodrigo de Santis (Quemasucabeza), hay alrededor de 300 copias que traen impreso en el digipack la canción "Levantando el polvo", tema que fue sacado de la lista final.
Chinoy “Que Salgan los Dragones” Quemasucabeza/ Oveja Negra 2009
"QUE SALGAN LOS DRAGONES" ESTA DISPONIBLE EN
|