Compilado – 50 Años de Música Electroacústica en Chile

Entre precursores, nuevo aire y los que vienen

Este es un trabajo recopilatorio que esta orientado entre otras cosas más a la celebrar los 50 años de la música electroacústica en Chile y se complementa con un trabajo de investigación que Federico Schumacher, curador del proyecto, realizó durante tres años y que lleva el nombre de “La Música Electroacústica en Chile, 50 años”; este se puede encontrar de forma gratuita en formato pdf en la pagina www.electroacusticaenchile.cl, la cual a su vez actúa como material de consulta y de posibles actualizaciones y revisiones del trabajo. Para llevar a cabo el proyecto se contó con el auspicio y el apoyo de varias entidades gubernamentales (Fondo para el Fomento de la Música Nacional, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes del Gobierno de Chile), centros de desarrollo musical (Laboratorio Arcis de Informática Musical), y organizaciones de difusión musical (Comunidad Electroacústica de Chile, netlabel Pueblo Nuevo).

Hay muchos términos que se asocian a esta música como Concreta, Experimental, Electrónica, o Acúsmatica; según Schumacher estos términos “se han utilizado a menudo para designar una misma música, aunque no siempre se ha tratado de la misma”. Para no complicar diremos, y muy vagamente, que la música electroacústica es la que utiliza medios eléctricos o electrónicos para generar o manipular sonidos, tomando en cuenta que los términos antes mencionados responden a representaciones o “motivaciones estéticas mas profundas” en el manejo de estos procesos.

El trabajo consta de tres discos que vienen en un display plástico acompañados de un librillo el cual da un detalle de cada obra y su autor. Además contiene una pequeña presentación escrita por Schumacher, en la cual explica los propósitos y las razones que llevaron a la creación del disco. Hace notar también que las obras que incluye el disco no tratan de ser una antología, sino una muestra de la música electroacústica chilena: 23 obras de 23 compositores chileno de alrededor de 60 que han incursionado en este género.

Los textos que acompañan las obras son de suma utilidad, sobre todo para la gente que no tiene mayores antecedentes sobre este tipo de música: contienen información de cómo fueron creadas las obras, los elementos utilizados en ellas, qué las inspiró o qué tratan de reflejar, incluyendo por supuesto la fecha de creación y una pequeña biografía del autor. En la mayoría de los textos son los propios compositores los que escriben acerca de sus obras lo que nos da un mejor acercamiento hacia ellas. Las obras están en sus versiones originales, sólo ha habido un proceso de masterización, realizado por el mismo Schumacher.

Es importante recalcar que la mayoría de las obras de este género están disponibles sólo con fines pedagógicos o académicos, haciendo de este proyecto un importante medio de difusión.

Antes de entrar en la música, podemos advertir, que los discos están organizados temporalmente a partir de tres generaciones, pero el orden no es totalmente lineal. Schumacher no da ninguna clasificación u orden especifico a los discos, sólo hace alusión a una “reunión entre compositores jóvenes  y los pioneros, entre algunos en formación y otros ya confirmados”.

Los Precursores (CD1)

Este primer disco muestra el trabajo de los pioneros de la música electroacústica y algunas de las piezas que dieron origen a este genero en Chile; entre ellas se encuentra “Nacimiento” (1956) de León Schidlowsky (1931), y “Variaciones espectrales” (1959) de José Vicente Asuar (1933), que fue la primera obra chilena hecha plenamente con sonidos generados electrónicamente. Las obras de esta primera generación, si se pude llamar así, son producto de la experimentación de procesos electroacústicos básicos tales como cambios de pitch, filtraje de frecuencias, modulación, etc. La explotación de las capacidades de los instrumentos utilizados como en el caso de “Estudio Nº1” de Samuel Claro (1934-1994) y el manejo aleatorio de los procesos y parámetros en “Strukturen” (1978-80), obra un tanto posterior de Gustavo Becerra-Schimidt (1925), nacida a partir de las propiedades del sintetizador EMS Sinthy 100, nos muestran ya una elaboración más compleja y acabada de este genero.

Se sale del contexto cronológico del disco la obra “Cantigas en el umbral” (1997) última obra electroacústica de Juan Amenábar (1922-1999), quien también fue un pionero; esta tiene la particularidad de estar basada en un poema de texto castellano, del propio autor, que en la obra es recitado por una mujer y que es acompañado de sucesos sonoros que parecen acompañar y realzar el texto dándole una mayor importancia. Ya en estas obras se puede percibir la motivación estética de alejarse de la tradición sonora instrumental; generando sonidos imposibles de interpretar con un instrumento acústico, dando así al compositor una gama más amplia de espectros sonoros donde puedan depositar sus ideas musicales; o como en el caso de “El túnel” (1970) que según el autor de Gabriel Brncic (1942), los sonidos propuestos se ajustan a ciertas audiciones internas sugeridas por la literatura. La obra “Ahora” (1974) de Iván Pequeño (1945), inspirada en los sucesos de septiembre del ’73, escapa un poco de la estética de las demás, incluyendo fragmentos instrumentales, discursos, canciones, y que son utilizados de tales formas que generan una rítmica ‘caótica’ en la pieza.

Nuevo aire (CD2)

El segundo disco nos presenta en su mayoría compositores alrededor de los 40 años, que han hecho la mayor parte de sus trabajos en estos últimos tiempos. A excepción de “Etude” (1972) de Juan Arriagada (1943), obra que fue concebida para que sus sonidos fueran ocupados junto a, o por una orquesta, las piezas son todas de la década del 2000. Las sonoridades de este disco se hacen un poco más estridentes y rebuscadas, claramente 5 décadas después de la primera obra los compositores cuentan con más recursos para generar procesos. Aquí nos encontramos con obras escritas para instrumentos y electrónica como el caso de “Relief III” (2001) de Cristian Morales-Ossio (1967) (para percusión y electrónica), y “Ñanco” (2002) de Cecilia García-Gracia (1968) (para violoncello y electroacústica). Los procesos son similares, las piezas instrumentales son grabadas y posteriormente procesadas electrónicamente, logrando una compenetración de los instrumentos con la electrónica. Hay dos piezas que toman como principal evento sonoro los ruidos producidos por un objeto inerte: como una cinta de embalar en “Earth” (2004) de Félix Lazo (1957), produciendo con esta infinidad de texturas y momentos rítmicos interesantes y “Estrellas compactas” (2002) de Federico Schumacher (1963), que es una obra basada en las posibilidades musicales del tubo flexible de una aspiradora, como lo describe el autor.

“Pañc hazar chakra kai andar” (2000) de Andrián Pertout (1963), es la única obra que esta construida bajo una esquema rítmico determinado, que son las pautas cíclico-rítmicas del norte de la India; en el se combinan síntesis analógica y procesos digitales dando una mixtura especial a la obra. Al igual que “Ñanco”, en la obra “Bajan gritando ellos” (2000) de José Miguel Candela (1968), se utilizan sonidos de instrumentos pertenecientes al pueblo mapuche; en esta obra sucede un fenómeno similar a la obra “Cantigas en el umbral”, ya que esta basada en el poema mapuche de Leonel Lienlaf, el cual es recitado por él mismo, pero en ella los suceso electroacústicos son más evidentes y complejos. La obra “Hoy es 16” (2004) Marcelo Espíndola (1968), es una especie de colage de eventos sonoros sampleados manipulados, que tratan de sugerir un ritmo implícito pero no evidente, como lo describe el autor.

Los que vienen (CD3)

Los compositores que presenta el tercer disco son todos nacidos en la década de los setenta, y algunos están aún cursando estudios musicales. En este disco las sonoridades se vuelven aún una más estridentes y complejas, momentos de tensión marcados por eventos ruidosos se destacan en “Ciento veinte millones” (2005) de Alejandro Albornoz (1971) y “Tellura” (2003) de Juan Parra Cancino (1979), esta última basada en material sismográfico de Norte y Sudamérica. En la mayoría de las piezas se puede apreciar una suerte de evolución climática, sobre todo en “A” (1991) de Francesca Ancarola (1971) y “Vacío” (2006) de Antonio Carvallo (1972), que son piezas similares en cuanto al desarrollo; ambas tienen una evolución “motívica” que se desencadena en un clímax para luego volver al estado inicial de la obra: en el caso de “A” se utiliza la vocal ‘a’ como elemento principal; en “Vació” la música parece responder a un poema que es recitado en italiano por una mujer. “Ciento veinte millones” y “La sombra del sonido” de Adolfo Kaplán (1975), parecen estar constituidas de momentos sonoros aislados o mejor dicho independientes que de alguna forma se entrelazan, más pausados y constantes en la primera obra que en la segunda. “ePiano” (2001) de Rodrigo Cádiz (1972),  está hecha de algunas pocas muestras de sonidos de piano que se van desarrollando con la ayuda de la electrónica y la tecnología computacional. “Zapping Zappa” es un homenaje a Frank Zappa y está hecha con citas del propio Zappa y de sus trabajos musicales, todo dispuesto en la obra simulando el cambio de sintonía de una radio; se generan varios momentos rítmicos y melódicos interesantes.

Termino con “Sincro” de José Miguel Fernández (1973) que es una obra compuesta para ensamble de 8 músicos (no especifica los instrumentos) y dispositivo electroacústico en tiempo real: la pieza se creó a partir del filtraje de un sonido producido aleatorio con el programa SuperCollider, deduciendo acordes, alturas y ritmos de él. El trabajo en esta última obra, es uno de los más acabados, la compenetración que existe entre los instrumentos y la electrónica es notable; en esta manera de componer la electrónica ya no sirve sólo para generar o manipular, si no también para crear y sugerir notas determinas para los instrumentos acústico tradicionales, creando así un lazo nuevo entre ambas tradiciones.

Mi consejo es que traten de encontrar este material lo escuchen y se hagan su propia idea de él, y se darán cuentan que las palabras a veces no bastan al momento de describir esta música.