Cuchufleta

El tercer disco de Cuchufleta (alguna vez Cuchufleta Punk) abre con la voz de una azafata que anuncia la pronta llegada al aeropuerto Arturo Merino Benítez, luego el aterrizaje, los aplausos y ya estamos en Santiago. Sí, en Santiago de Chile y no hay duda de eso tras escuchar los 10 temas que completan el disco. Es que la banda liderada por Gregorio Fontén parece haber encontrado un sonido tan propio como local. La habitual originalidad en la instrumentación (piano, trompeta, violín) suena esta vez más chilena que el mismo Transantiago. Ritmos nortinos, rock and roll pasado por juguera, sicodelia, coros que por momentos parecen un pregón y por sobre todo una desprejuiciada manera de enfrentar la composición y los arreglos, lo hacen pensar a uno en que, a fin de cuentas, nuestra famosa identidad nacional  parece no ser otra cosa que ACTITUD.

Actitud que le permite a Cuchufleta acercarse por momentos a Los Jaivas (más en el sonido que en las temáticas), pero también alejarse y establecer puntos aparte. Actitud para inventar verbos (torpes en mi boca, se avalanchan estas palabras; “Merengue”) y nuevas formas de conjugarlos (necesito tu abrazar; “Ven Dame tu Amor”). Actitud frontal, directa y honesta que se agradece. Tal como la emocionante declaración de principios contenida en Voz Andina (yo soy de este sur, soy de esta cuidad/ en este lugar vibran mis huesos), canción que marca un punto alto al encumbrarse en un inspirado y conmovedor final instrumental.

La voz de Fontén, aunque por momentos poco clara por el lugar en que la mezcla la sitúa,  tiene innegable personalidad y se presta para el juego y la travesura (como en la notable “Chacarrachaca”). Las cuerdas y la trompeta suenan potentes, mientras instrumentos invitados como el charango, más ruiditos y efectos especiales le dan a todo el disco una textura variada, entretenida para escuchar e ir descubriendo.

La banda ya está trabajando en un nuevo disco junto a Eduardo Parra (Los Jaivas) y anuncian que estará listo durante el 2009, habrá que esperar entonces que el avión, sus pasajeros y tripulantes, vuelvan a aterrizar en Santiago de Chile.

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