diAblo – Seiseiseis

Llevan seis años tocando y cinco discos a cuestas. Tienen una capacidad de reinventarse que asombra y conservan un estilo para tocar que pocos han logrado desde que partió el 2000, a tal punto de no poder definirlos ni ser predecidos. Este año después de “Coma” lanzan un trabajo mucho más fuerte que el anterior y con más autoridad para desenfrenar los sintetizadores, consolidar la agrupación con una excelente batería y dejar bien posicionado el nombre de diAblo con un “Seiseiseis”.

Pero eso no es suficiente para que este disco lance llamas desde los mismos infiernos, sino también mantener algunos patrones presentes en su anterior discografía. Los tracks que sobrepasan los siete minutos, ese post rock oscuro y la oscilación de no saber cómo terminarán los temas con sus drásticos cambios hacen que este trabajo siga con la misma identidad que en un principio. Algo así como el efecto Lynch, donde todo comienza con un día de sol y luego de la normalidad de una escena se pasa a una incertidumbre que te lleva hasta la sensación pura del miedo.

diAblo también trabaja con eso y provoca al seguir su pauta marcada de orden en los tiempos, pero a su vez demostrando un caos en los sintetizadores que no son fáciles de digerir para todos los oídos.

Dentro de los seis temas escuchamos programaciones y muchos cambios rítmicos que se soportan en la batería, la guitarra que a veces comienza lenta y luego pasa a rasgueos rápidos y el bajo a pulso que marca quiebres. En “Ataque Carpeano” se escuchan los galopes de un caballo, las marimbas y un saxo desenfrenado que dejan un buen sello. En otros Ervo Pérez toma el control de la voz aportando el lado más crudo con sus gritos “escucho voces / sudan las manos / tiembla el cuerpo / veo gusanos / veo serpientes alucinando” cuando comienza “Belleza mi ser”. “Cruz de Carroña” en medio de la calma surge también este lado más pesado y denso de diAblo con duros coros y frases que escupen rabia con “esta es la fiesta hereje de mi gente”.

El grupo y en particular este disco no es de muchas repasadas, simplemente lo entendiste o no lo pescaste y sus estados musicales hay que tomarlos como un todo y no como si fuesen varias canciones en una. Lo mismo pasa en las presentaciones; caíste en una especie de “trance” y dejaste que tu cabeza se manifestara o no aguantaste más y te paraste del asiento. Una provocación que la actual formación integrada por Ervo Pérez (sampler y voz), Cristian Sánchez (Micro Korg), Gonzalo Gutiérrez (batería), Daniel Llermaly (bajo) y Antonio Aldunate (guitarra) está consciente y no pretende cambiar.

Hay mucha fé en el trabajo que hacen, porque los que se deleitan con este quinteto confían que el grupo no irá en descenso, sino por el contrario seguirán manteniendo un sello que los identifica en relación a otras bandas y se los reconoce por la creatividad al momento de hacer un tema hipnótico y bien calculado.

Quizás a algún físico, matemático o científico loco podría caerle bien “Seiseiseis”.

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